2 mitos comunes sobre los efectos del divorcio en los niños

A comienzos de la década de 1970, Judith Wallerstein una doctora en psicología de la Lund University de Suecia, comenzó un largo estudio sobre los efectos del divorcio en los niños.

En su estudio, la doctora Wallerstein[1] realizó un seguimiento durante 25 años a un grupo de 131 niños que pasaron por un proceso de divorcio.

Dicho estudio resulto en un libro llamado The Unexpected Legacy of Divorce: A 25-Year Landmark Study, (El inesperado legado del divorcio)[2] publicado en 2000, y en el que aprendemos que los niños realmente no son resilientes (capacidad de sobreponerse a periodos de adversidad y dolor), y que el divorcio los deja sumergidos durante mucho tiempo, en una lucha contra sentimientos adversos e inseguridades generadas por la decisión de sus padres.

Otro dato importante que arrojó el estudio es que en el momento del divorcio la edad del niño realmente importa .

Además se descubrió que el mayor impacto en la vida de un hijo de padres divorciados, ocurre mucho después, más precisamente en el período en que el niño se convierte en un adulto joven.

Si somos capaces de decir y enfrentar la verdad, la historia del divorcio en nuestra sociedad está repleta de suposiciones injustificadas que los adultos han hecho acerca de los niños, simplemente porque tales suposiciones son compatibles con sus deseos y necesidades.

Y estos mitos continúan guiando nuestras políticas de divorcio y otros aspectos legales que se derivan de estas actitudes equivocadas.

Dra Judith Wallerstein

En otras palabras, nos hemos convertido en una sociedad en la que los adultos anteponen sus necesidades y felicidad ante el bienestar emocional de sus hijos, y lo justifican comprando el mito de que los niños son resilientes o que el tiempo cura todas las heridas.

Dicho esto, conozca los dos mitos más comunes y dañinos en relación al divorcio y los niños:

Mito # 1: Si los padres están felices, sus hijos también serán felices

Con toda seguridad usted habrá escuchado a alguien decir que cuando los padres se divorcian y logran llevar una vida feliz, sus hijos también serán felices.

La idea detrás de este mito es que si los padres son felices, automáticamente los niños también serán felices.

Las personas que usan esta justificación simplemente están proyectando sus sentimientos en sus hijos.

Están objetivando a sus hijos por la necesidad de encontrar la felicidad para sí mismos sin tener que sentirse responsables del dolor emocional causado a sus hijos.

No entienden que lo que más le importa a los niños es tener a su familia unida a pesar de que sus padres no se lleven bien.

Cuando usted involucra hijo en el divorcio altera todos los aspectos de su vida.

Si este cambio difícil para un adulto, imagine cómo debe ser para los niños que no tienen suficiente capacidad para razonar e intelectualizar la situación.

Hechos reales

Los hijos en el divorcio son más agresivos con sus padres y maestros. Experimentan más depresión, mayores dificultades de aprendizaje y problemas para llevarse bien con sus compañeros.

Son 3 veces más propensos a ser remitidos para ayuda psicológica. Se vuelven sexualmente activos demasiado temprano y tienen mayor riesgo de tener hijos fuera del matrimonio, así como 3 veces más probabilidades de divorciarse o permanecer solteros toda la vida.

La felicidad de un niño no depende de la felicidad de sus padres. La felicidad de un niño nace de la rutina, tener un hogar, dos padres, amigos con los que jugar, actividades escolares en las que puedan participar, y poder contar con que estas cosas sean constantes, día tras día.

Mito # 2: Entre menos discusiones y amargura menos trauma

Es cierto que la lucha y el conflicto exacerban el trauma, y por eso muchas parejas divorciadas piensan que sí logran llevarse bien después del divorcio, sus hijos no sufrirán por mucho tiempo.

Al parecer, es una creencia universal pensar que los niños estarán más felices con su nueva vida mientras los padres no se peleen, y debido a esta creencia, muchas parejas se centran en el proceso y no en las posteriores consecuencias que traen para ellos el divorcio.

Piensan deben enfocarse principalmente en garantizar que las cosas funcionen bien para los niños durante el proceso, y una vez que haya concluido, no deben preocuparse sobre los efectos negativos que el divorcio causa en sus hijos.

Hecho reales

Esta creencia errónea no solo es perjudicial para nuestros hijos, también lo es para los adultos involucrados en el proceso.

El divorcio es algo que aunque suceda en las mejores circunstancias nunca se podrá considerar como un proceso amistoso. No importa cuánto nos esforcemos, siempre habrá malos sentimientos.

Y dichos sentimientos son más intensos cuando el divorcio es unilateral (la mayoría lo son) porque en este caso, el padre que no desea divorciarse, inevitablemente se sentirá herido y traicionado.

Este malestar emocional alcanza a los niños sin importar cuánto intentemos ocultarlos. Pensar que todo estará bien mientras el proceso de divorcio se desarrolle sin problemas, no sólo es una creencia errónea sino que es imprudente para todos los involucrados.

Lo que más importa no es la ira de los padres en el momento de la separación.

A menos que haya violencia, abuso o alto conflicto, un niño tiene vagos recuerdos de lo que ocurrió durante este período supuestamente crítico.

Dra Wallerstein

En otras palabras, la tristeza por la ruptura de su familia, la ira que no pudieron expresar y el hecho de tener que adaptarse a un padre o madre que ya no vive en el hogar, son las cosas que causan a los hijos más dolor y efectos negativos a largo plazo.

La pérdida de control en sus actividades debido a las visitas forzadas, la pérdida de dos padres a tiempo completo en sus vidas y la tristeza que sienten por los amigos de familias intactas, es lo que principalmente causa estrés y desequilibrio emocional en el niño, y no lo bien o mal que se llevan sus padres divorciados.

Son las consecuencias que traen para ellos el divorcio, más no el proceso en sí mismo, lo que hace más daño a nuestros hijos.

No crea en ese mito absurdo de que una vez que el proceso termine, sus hijos encontrarán un final feliz.

Enfóquese no solo en el proceso, sino en lo que debe hacerse después del divorcio para que sus hijos logren avanzar con el menor daño emocional posible.

Mejor aún, concéntrese en desarrollar las habilidades necesarias que le permitirán reparar sus problemas matrimoniales y mantenerse fuera del proceso de divorcio.


Fuentes

[1] Judith Wallerstein. wikipedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Judith_Wallerstein#cite_note-Blakeslee-1. Published October 2, 2018. Accessed November 28, 2018.

[2] El inesperado legado del divorcio. Google Books. https://books.google.com.co/books/about/El_inesperado_legado_del_divorcio.html?id=Lk3wPAAACAAJ&source=kp_cover&redir_esc=y. Published January 30, 2001. Accessed November 28, 2018.

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